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viernes, 23 de noviembre de 2007

La Filosofía del Coyote.

QUE SEPAS QUE VA A SALIR MAL NO QUIERE DECIR QUE NO HAYA QUE INTENTARLO.

Al Cesar lo que es del Cesar así que lo primero he de decir que yo no inventé el término de Filosofía del Coyote. Desconozco si el término es suyo o lo “importó” igual que hice yo, pero quien me imbuyó el término y la filosofía fue mi “hermano” Robe.

La Filosofía del Coyote no es una Filosofía de Optimistas Convencidos ni de empachados de uno mismo. Su propio origen lo deja claro. Porque detrás de un modo de ver las cosas no se esconden grandes pensadores, ni siquiera tertulianos que vayan de listos. Sólo se esconden unos humildes dibujos animados, es la Filosofía de Willy el Coyote.

Es una filosofía de pesimistas que no quieren dejarse dominar, de inseguros crónicos que no se resignan y/o de miedosos empedernidos. En definitiva es la filosofía de los que nunca estarán convencidos de que van a conseguir lo que quieren, pero que no piensan dejarse dominar por la inseguridad. Podríamos decir que consiste en actuar creyendo en lo que no se está convencido. Sí, en cierto modo es paradójico.

El coyote no se rinde, no importa las veces que se estrelle, no importa lo que dude, vez tras vez hay que intentarlo.

Llegados a este punto, habrá quien piense que hay que estar loco o idiota para ser un Coyote. Se equivocan. No he hablado de hacer las cosas a tontas y a locas, ni de hacer por hacer. Todo lo contrario. Las cosas se hacen meditadamente. Se dan todos los pasos necesarios para conseguir el fin perseguido; se planifica cuidadosamente cada paso. El Coyote no quiere fracasar, quiere lograr su objetivo, y lo persigue incansable.

No estar seguro del resultado o tener pocas posibilidades o esperanzas de éxito no deben de ser freno. Ése es el espíritu. Vamos a hacer las cosas bien, concienzudamente bien, aunque el resultado parezca poco probable. Si sale mal siempre habrás aprendido algo en el camino. Y siempre queda el orgullo de que nadie podrá echarte en cara que no hiciste todo lo posible. Y si lo logras, la satisfacción es aún mayor, puesto que has logrado algo que no creías ser capaz.

Por lo tanto, un Coyote es un luchador, con mayor o menor fortuna, pero un Luchador. Un guerrero inconsciente de sus límites y que los pone a prueba para ver hasta dónde llegan. Y probablemente de ponerlos a prueba los vaya ampliando. Al menos eso quiero creer, porque yo soy un Coyote.

CYBRGHOST.