Ir al contenido principal

EN EL NOMBRE DEL PADRE

Sus Manos arañaban ansiosas en terreno mientras repetía “ya voy hijo, aguanta” como una letanía. Fue retirando enloquecido tierra y más tierra hasta acudir a la llamada de auxilio.
Rodeado de una turba armada y rabiosa, el chico se acurrucaba lloroso en un rincón llamando a su padre. Él decía que siempre podía oírlo.
La batida confirmó su sospecha: el chico era portador del Mal. Pero, ahora que había llegado su padre, nadie se atrevía a dar un paso.

Miguel Ángel Pegarz

cYBRGHOST

Comentarios

  1. ¡Eso sí que un amor paternofilial! Aterrador microrrelato

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No siempre el chico es un demonio.
      Bah, en Negra y Criminal se lo habrían comido con patatas por el final tierno. :-)
      Gracias por leer y aún más por comentar.
      Salud.

      Eliminar
  2. Respuestas
    1. Creo que es un poquitín menos malo que ese elemento.
      Gracias por leer y aún más por comentar.
      Salud.

      Eliminar
  3. El padre tierno salvando al desvalido hijo... Me gustó el final. Felicidades. R.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro, si te gusto el final, entiendo que no se te escapa que no es un padre muy tierno.
      Muchas gracias por leer y más aún por comentar "R" (siento no identificarte si te conozco, si pasas más sigue siendo R y así sabré quien eres).

      Eliminar

Publicar un comentario

Si Alguien Tiene Algo Que Decir Que Hable Ahora...O Cuando Le de La Real Gana.

Entradas populares de este blog

HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO

Cuando me casé con mi esposo, ya conocía sus arranques de genio. Los conocía yo y media comarca, tal era su calibre. No obstante, como le amaba con locura, jamás ni amagó con levantarme la mano, y tal cual venían se iban, yo los toleraba. Era habitual que abriera la ventana vociferando y arrojara botellas, jarrones, sillas… todo lo que imaginen. Pero el otro día en su arrebato cogió a nuestro hijo. Ahí ya tuve que plantarme y le puse en la calle; por la ventana, por supuesto, como a él le gusta.
Miguel Ángel Pegarz
cYBRGHOST

LA HISTORIA DE CAPERUCITA Y EL CAZADOR

No fueron felices. Y no comieron perdices. Ella apenas acaba de estrenar su mayoría de edad. Era una chica culta, liberada, con aspiraciones y posibilidades. Tenía toda una vida por delante y ganas de comérsela. Él ya estaba en su segunda madurez, era un hombre tosco, poco formado y sentimentalmente precario. Estas historias funcionan bien en los cuentos y en determinadas películas, pero cuando se pasa la última página, cuando acaban los títulos de crédito, la realidad suele ser otra. La fascinación por el salvador y el hombre maduro funcionó un tiempo. La atracción por la afrodita de suaves curvas y pecado hecho carne también. Pero al poco tiempo ella comenzó a verse limitada, atada demasiado corto, privada del aire que siempre quiso. Él fue no soportando que se creyese más lista, y menos aún darse cuenta de que lo era. No soportaba las miradas de otros sobre ella, ni que las tolerase y disfrutara. Ella estaba cada día más cansada de sus pocas luces y su estrechez de miras. A él, ella…

EL HIJO PRÓDIGO

Sigo observando mi trocito de cielo, exactamente el mío; aunque parezca imposible estar seguro, sé cuál es. Voy a ir allí pronto. Ya sé que dejo docenas, cientos, miles de cadáveres tras de mí, pero alguien tiene que descubrir y ajustar cuentas a los traidores a la Causa. Por eso me mandó aquí, y Él lo sabe, pese al numerito que montó para echarme ¡Si no fuera por mí tendría la casa repleta de indignos y traidores! Acabará por asumirlo. Dentro de poco volveré y tendrá que reconocer mis servicios. Pronto las puertas del cielo se abrirán para Lucifer.
Miguel Ángel Pegarz
cYBRGHOST